martes, 13 de marzo de 2012

Los crímenes de Oxford, Wittgestein y problemas aún mal planteados a niños y maestros. Gonzalo Perera

Los crímenes de Oxford  es una película del año 2008 que recomiendo decididamente. Es un cruce de caminos entre el thriller, el buen cine de suspenso y las reflexiones sobre la Lógica y el alcance del conocimiento. Es entretenida, se los aseguro, y además, tengo un argumento de oro para promocionarla como buena película: ¡Fue ferozmente tratada por la crítica de Hollywood!


Su director es el español Alex de la Iglesia ("El día de la Bestia", "Perdita Durango", "Muertos de risa", "La comunidad", "Balada triste de trompeta", etc.), un autor de culto cuyas películas  me merecen apreciaciones bastante dispares ("El día de la Bestia" ha sido considerado hasta una genialidad y a mí, sinceramente, me resultó plomiza), pero que ha tenido actitudes "cojonudas". Por ejemplo, para seguir el hilo de un tema que he tratado bastante, cuando a comienzos del 2011 la Ley Sinde (la versión española de SOPA/PIPA) se hizo una realidad irreversible, Alex de la Iglesia renunció a su cargo como Presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Y héte aquí que a mí los tipos que sacrifican cargos  por cumplir tanto como pueden con lo que les dicta su conciencia, me caen sistemáticamente bien (:-) 


Pero no nos vayamos de tema: me gustó mucho "Los crímenes de Oxford" que tuvo en los roles  protagónicos a Elijah Wood (el Frodo de grandes ojos claros de "El señor de los anillos") y a John Hurt (veterano y reconocido actor, que puede verse en "Expreso de Medianoche", "El Hombre elefante" o en parte de la zaga de "Harry Potter"). La trama básica es que Martin (Wood) es un estudiante estadounidense que llega la prestigiosa Oxford University para que el reconocido lógico Arthur Seldom (Hurt) le dirija su tesis doctoral. Ante un sorpresivo asesinato, alumno y profesor intentan resolver un crimen tal cual si fuera un problema de investigación, pues el asesino les deja pistas constantemente. En el interín, a menudo surgen discusiones sobre los límites del conocimiento, sobre la posibilidad de reconstruir secuencias completas a partir de sólo fragmentos y otras yerbas. 


Aparecen en la película alusiones explícitas a Ludwig Josef Johann Wittgenstein, lógico nacido en Viena el 26 de abril de 1891 y fallecido en Cambridge el 29 de abril de 1951. Su pensamiento es denso, complejo, no peca de humildad en casi ningún momento, pero es indudablemente muy sustancioso, tanto que  incluso ha sido dividido en al menos dos etapas diferentes. Pero para nuestra suerte, lo que parece aludido en la película está contenido en el único libro que publicó en vida (publicaron en 1953 un segundo libro suyo, pero el muy antipático se negó a firmar autógrafos en la presentación). El mismo refleja desde su título que Don Wittgenstein se cagaba en el marketing, ya que porta el taquillero nombre de "Tractatus logico-philosophicus". Allí, se analiza densamente la relación entre el mundo, la realidad, la lógica y el lenguaje y se incluye una frase que es citada muy frecuentemente en la Tribuna Amsterdam los días de clásico cuando el juez te cobra un penal en contra: "los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo".


La presencia de Oxford y de referencias lógicas indudablemente redactadas por un entendido, no es ninguna casualidad. La película de Alex de la Iglesia está basada en la novela "Crímenes Imperceptibles" de mi colega argentino Guillermo Martínez. Guillermo nació en Bahía Blanca el 29 de julio de 1962, en 1984 obtuvo su Licenciatura en Matemática en la querida Universidad Nacional del Sur (UNS) y en el 1990 el Doctorado en Matemática en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Allá por el 92-93 pasó dos años en Oxford, gracias a una beca post-doctoral del CONICET (institución argentina de fomento a la investigación). Y su área de especialidad es.....¡La Lógica Matemática! Luego se dedicó a novelar con tanto éxito, que por ahora es su principal ocupación, que ejerce de manera muy prolífica y exitosa. Les paso el blog de Guillermo Martínez, pues vale la pena conocer su obra: http://guillermomartinezweb.blogspot.com


Supongo que ahora, conociendo un poco la biografía del autor, resulta lógico que un lógico que vivió en Oxford escriba el guión por el cual dos lógicos que viven en Oxford investigan un crimen que escapa a toda lógica y constantemente analizan la lógica de las pistas que ilógicamente les deja el asesino de Oxford mientras los lógicos de Oxford lógicamente se cuestionan los límites mismos de la lógica (:-) (Frase elaborada bajo licencia de Mario Moreno "Cantinflas") (:-)


 Hete aquí que los pobres lógicos de marras se encuentran a menudo con problemas indecidibles, o que no tienen UNA solución, sino infinitas. El quía les deja algunos símbolos que deben ir completando una secuencia, pero hay infinitas maneras de construir la secuencia que les deja el muy asesino( y encima, cancherito) por lo que los lógicos puestos a detectives están más desconcertados que  Bordaberry en asamblea del SUNCA.Y la verdad,  pa´pistas detectivescas, realmente una que tenga infinitas interpretaciones, es medio como jodida ¿Vio?


Un problema sobre el que los personajes de los crímenes de Oxford reflexionan  es un conocimiento frecuentemente  asesinado sin piedad (justamente) en aulas o textos de diverso tipo: las infinitas maneras posibles de completar una sucesión dados su primeros términos.  


Por sucesión hay que entender una secuencia infinita de números, o, si Ud.prefiere una fórmula que para cada número entero le devuelve un resultado.


Acepte, querido lector, por una cuestión tipográfica, que a*b quiere decir "a multiplicado por b", que  n^2 quiere decir "n al cuadrado", n^3 es "n al cubo", etc. 


Pongamos un primer ejemplo de sucesión: f(n)=3*n+1 (tres multiplicando al número entero más uno, y al número entero n lo haremos valer 1,2,3,....todos sus posibles valores).  


Fíjese usted que f(1)=4, f(2)=7, f(3)=10, f(4)=13....teniendo f(n) podemos calcular todos los términos de la sucesión que se nos antojen, que sé yo, por ejemplo f(100)=301, etc.


Ahora imaginemos que alguien le dice


 "Tengo una sucesión cuyos cuatro primeros términos son: 4, 7, 10, 13...¿A qué no adivinas el quinto término?"


Usted puede decir:


" ¡Zas! Son justo los 4 primeros valores de f(n) que el pesado éste escribió más arriba, así que el quinto término es f(5)=16"


Haciendo gala de toda su elegancia y madurez, Ud. contesta


"¡Lo adiviné! ¡Es 16! Leru-leru, leru- leruuuuuuu...."


Pero el muy guacho responde, en el castellano más castizo


"¡Pifiaste! ¡El quinto era el 20, era!"


¿Quién de los dos tiene razón, Ud., o el muy guacho? Pues NADIE (no se amargue, al menos rescató un empate).


NADIE, porque dados los primeros términos de una sucesión hay INFINITAS MANERAS IGUALMENTE VALIDAS DE COMPLETARLA.


Dicho de otra manera HAY INFINITAS FORMULAS "f(n)" DISTINTAS QUE PARA LOS PRIMEROS VALORES DE "n" DAN  LO MISMO.


Veámoslo en el ejemplo concreto.






Le tiro a continuación al menos tres fórmulas f(n) completamente diferentes para las cuales usted, si tiene las santas p......aciencias de hacer las cuentas verificará que: f(1)=4, f(2)=7, f(3)=10, f(4)=13, y agregaremos cuánto da f(5), que iremos viendo que da resultados netamente distintos.


1) PRIMERA f (LA QUE YA TENIAMOS) 


f(n)=3*n+1; f(5)=16


2) SEGUNDA f (LA QUE USO EL MUY GUACHO; ME LO CONFESO EN UN MOMENTO DE DEBILIDAD)


f(n)= 2,5 +0,38*n+ 1,15* n^2 + 0,10*n^3-0,15*n^4+0,02*n^5; f(5)=20


3) UNA TERCERA (QUE SE YO; UNA QUE PINTO Y LA PUSE; CHAU)


f(n)= 2,5 +0,78*n+ 0,31* n^2 + 0,69*n^3-0,31*n^4+0,04*n^5; f(5)=22


No lo voy a pesadear con más fórmulas, pero hay infinitas fórmulas que tienen como primeros cuatro términos 4,7,10 y 13 y para las cuales el quinto término da completamente diferente.


ERGO NO SE PUEDE ADIVINAR EL QUINTO TERMINO DANDO LOS PRIMEROS CUATRO, NI EL SEXTO DANDO LOS PRIMEROS CINCO.....


MAS EN GENERAL DANDO UNA CANTIDAD FINITA DE TERMINOS NO SE PUEDE COMPLETAR LA SUCESION y ADIVINAR "QUE VIENE DESPUES" DEL ULTIMO TERMINO QUE A UNO LE DIERON; PUES SIEMPRE HABRA INFINITAS FORMULAS QUE CORRESPONDAN A LOS VALORES DADOS; CON DIFERENTES VALORES PARA EL SIGUIENTE TERMINO. 


Eso volvió casi locos a los investigadores de los crímenes de Oxford y hace evaluar y calificar  mal a  gente en distintas partes de este planeta, porque:


YO HE VISTO EN


a) ESCUELAS URUGUAYAS


b) CENTROS DE FORMACION DOCENTE URUGUAYOS


c) TEXTOS DE ESCUELAS Y CENTROS DE FORMACION DE VARIOS PAISES


d) ESTUDIOS DE EVALUACION DE CAPACIDAD COGNITIVA DE NIÑOS


PREGUNTAS DEL TIPO:


"SI LOS PRIMEROS TERMINOS SON 2,4,6,8..., COMPLETAR LA SECUENCIA"


No tengo la más minúscula duda respecto a que: 


ESAS PREGUNTAS ESTAN MAL PLANTEADAS; PORQUE NO SE LE PUEDE PONER A UN GURI NI A NINGUNA PERSONA UNA PREGUNTA QUE TIENE INFINITAS RESPUESTAS IGUALMENTE CORRECTAS POSIBLES. HABRA ALGUNOS QUE AL SER INTERROGADOS NO ENCONTRARAN COMO COMPLETAR. MUCHOS COMPLETARAN CON LOS PARES Y SEGUIRAN CON 10, 12, 14, 16, ETC. PERO OTROS (Y LO HE VISTO) COMPLETARAN CON OTRAS SECUENCIAS PERFECTAMENTE VALIDAS, CORRESPONDIENTES A OTRAS FORMULAS. HE VISTO EVALUADORES QUE CONSIDERAN ERRONEAS LAS ULTIMAS RESPUESTAS, LO CUAL ES TOTALMENTE INCORRECTO. PERO MAS ALLA DE ESTA CASUISTICA, EL EVALUADO PUEDE SENTIRSE CONFUNDIDO ANTE LA PRESUNCION (COMPLETAMENTE ACERTADA) DE QUE SE LE HA PROPUESTO UNA PREGUNTA AMBIGUA, CONFUSA.


De modo tal que si en una evaluación se plantea el problema de "completar una sucesión", con todo respeto pero claridad (nadie tiene por qué saber todo, y nadie tiene por qué dejar de corregir un error), no estará cometiendo un crimen en Oxford, pero está cometiendo un error.


HAY INFINITAS MANERAS DE COMPLETAR UNA SUCESION Y POR ENDE NO DEBE PEDIRSE COMPLETAR UNA DANDO SUS PRIMEROS TERMINOS.


Nos fuimos a Oxford, a Bahía Blanca, a Viena y terminamos en un aula cualquiera o haciendo cuentas. Así es la Matemática, la Ciencia. Está ahí al alcance de todos, para construir entre todos, aportando soluciones de problemas cotidianos, y muchas veces también plantea de manera muy concreta argumentos filosóficos, sobre los límites de lo deducible o extrapolable a partir de cierta información.




¡ Si está hasta en una investigación de crímenes en Oxford o en el Tractatus de Wittgenstein!(:-)


Ojalá este recorrido les haya resultado provechoso y no demasiado criminal (:-)


En todo caso, estoy convencido que Matemática, Lenguaje, Plástica y Música tienen mucho que ver y ya conversaremos sobre la Música en algún momento. Es que en el fondo, la Matemática, las Artes Plásticas y la Música también son lenguajes, expresiones o abstracciones de ideas, sentimientos, sensaciones.


Y entendiendo lenguaje con esa amplitud, ahí si creo que hago acuerdo con Don Wittgenstein  que "los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo".


Y a mi me encantaría que, compartiendo saberes, nuestros mundos crecieran y tuvieran límites cada vez más lejanos. 







 

2 comentarios:

  1. Buen artículo. La próxima vez que me pregunten en una entrevista laboral por el siguiente número de una secuencia los mando a... aprender matemáticas. :)

    ResponderEliminar
  2. Jaja, muy bueno! Una vez incurrí en una discusión con unos amigos por sostener eso mismo... Muy buena forma de describirlo.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar